Santiago Zapatiel: “Mientras aprenden a escalar los niños construyen valores sociales y de respeto al medioambiente”

En Lejos de Zaiman dialogamos con el profesor de Educación Física, instructor de escalada deportiva y miembro de la Asociación Argentina de Montaña, Santiago Zapatiel Locascio. La organización ofrece un espacio pensado para que niños de 5 a 13 años aprendan a respetar la naturaleza mientras practican deporte, realizan pequeñas experiencias al aire libre, comparten con los compañeros, conocen gente nueva, asumen los desafíos de los campamentos, como vivir en una carpa, juntar leña, preparase la comida, estar alejados de los papás bajo la compañía de los tutores. Una experiencia entretenida y educativa. La AAM está ubicada en la Salas y Valdez 236, Yerba Buena y la escuela de montañismo para niños funciona todos los martes y jueves con salidas programadas algunos sábados.

¿De qué se trata este trabajo que hacen con niños desde la AAM?

Yo soy profe y socio, hace mucho que tenía ganas de hacer este proyecto. Veíamos la necesidad hace un par de años, nos juntábamos jóvenes, adultos y algunos adolescentes vinculados a la escalada. Pero no teníamos el semillero, no teníamos la cantera, y con otros colegas especializados en la Vida en la Naturaleza y la educación ambiental, especializaciones que tenemos en la facultad, quisimos avanzar con esto para que los chicos tengan la posibilidad de hacer algo distinto.  Una propuesta de formación de montañismo, una escuela con una perspectiva holística, integral, que brinda conocimientos generales sobre montañismo. Pero no se limita a eso, también es una propuesta de integración social, algo importante dado que los niños hoy día tienen mucha exposición a las pantallas, videojuegos, Tablet, celulares y eso genera una tendencia al aislamiento. La propuesta de armar carpas, construcciones rusticas, nudos con cuerda, escalada deportiva en muros de escalada donde los chicos van de manera casi innata a treparse como los monitos es una manera de trabajar conocimientos mientras jugamos entre pares.

¿La escalada es casi una necesidad humana?

Asé es, el escalar es como el rodar, el correr, el saltar, son movimientos innatos en el ser humano, el problema es que a veces no los estimulamos, no los desarrollamos. Y a poco de hacerlo, se empiezan a ver frutos. Hoy vemos muchos chicos y muy entusiasmados trepando los muros de la escuela, es muy interesante. No solo hacemos escalada y montañismo sino también que abordamos una educación ambiental con mucho énfasis en la importancia del reciclado. Eso es lo que estimulamos. No solo ayudamos a no impactar o minimizar el impacto al medioambiente sino que educamos en el aprovechamiento de los materiales que ya hay en la casa como ser plásticos, botellas, elementos de manipulación como telgopor, cartón, cosas que se comen y se desechan. También hacemos eco ladrillos, ladrillos ecológicos. Los hacemos con botellas que los chicos antes tiraban, y les enseñamos a rellenar con todo tipo de objetos, papeles, plásticos, pajitas, blíster de remedios. Y hacemos ladrillos. Y comienzan a relacionarse con los objetos de la casa desde un lugar de mayor responsabilidad. También trabajamos en la huerta para que los chicos cuiden el medioambiente a partir de trabajar la tierra, que tengan contacto con la experiencia del labrado de la tierra. Estimulamos el contacto de las manos en la tierra, que aprendan cómo se planta la semilla, en qué época, de qué manera. Cuando nos ponemos a pensar concluimos que son muchos los valores que la huerta enseña, la perseverancia, el cuidado, el compromiso, la atención, son todos valores que intentamos trabajar.

Entonces montañismo, escalada deportiva, reciclado, huerta, medioambiente, juego, etc son partes de una propuesta que es un poco todo eso. En general es una propuesta para chicos de 5 a 13 años. Preferentemente tratamos de que los chicos que llegan y se integran ya estén en una edad en que puedan manejarse con mínimos niveles de autonomía porque queremos profes concentrados en el grupo. Siempre pedimos que prueben a ver si les gusta y si se sienten integrados se quedan.

¿Cómo es la dinámica del día a día?

Vamos realizando juegos, la gente es impuntual así que intentamos abrir la jornada con juegos a los que se puedan ir sumando los que van llegando. Juegos cooperativos, solidarios, de trabajo en equipo, mezcladores, rompe hielos. Recoger tapitas en un bote ayuda a crear consciencia ecológica, el juego es muy educativo, el conocimiento se fija mejor de ese modo, jugando. Así que la propuesta es muy lúdica en general.

¿Con qué expectativas llegan los padres cuando escuchan la palabra montañismo?

Con algunas ideas estereotipadas, claro. Y sí, los padres piensan que todas las semanas hacemos salidas a un cerro. Y no, lo esencial se hace en la sede del club, pero la idea es salir una vez al mes, un sábado al mes. Vamos a ir a Horco Molle, al jardín botánico, a las sendas bajas, como Los gomeros, Los tipales, luego iremos ascendiendo a sendas más altas, Puerta de cielo, etc. La idea es que sirva para plasmar todos los conocimientos que vayamos desarrollando en grupo. También vamos a hacer salidas de trekking más preparadas a lugares más alejados. La idea es generar acciones con la familia también para que lo que se ve en la escuela, de alguna manera, pueda compartirse en el entorno de cada chico, en su grupo de convivencia diaria.

¿Tiene grados y niveles por los que hay que ir pasando?

Es una propuesta que empieza y no tiene fin, la idea es que la escuela sirva para transformar la forma de vida también, que los chicos incorporen esto a su vida con una formación completa. De hecho ya se ven cambios en los hábitos de los niños.

¿Y esto ayuda al desarrollo de las niñas y niños?

Si, en esta etapa es clave la estimulación, cuanto más temprana es la estimulación, más incidencia tiene en el desarrollo psico motriz de los niños. Si brindamos muchas actividades de juego, trabajo coordinativo, movimiento de todo tipo etc. ya de adolescente van a ser personas más saludables y sanas, y van a ser menos robotito que es lo que lamentablemente se ve mucho en estos días donde no se promueve la actividad física y las actividades al aire libre y donde impera el sedentarismo.

¿Te inspiraste en alguna experiencia ya conocida?

Yo en la vida de estudiante tuve la posibilidad de trabajar en colonias de vacaciones y también en campamentos, experiencia con muchos chicos de diferentes edades. Y también aprendí del contacto con adultos haciendo trekking, y por supuesto también la experiencia de viajar a otras provincias y a otros países me abrió mucho la cabeza. Ver otras realidades y otras propuestas muy interesantes me incentivan la imaginación y las ganas de plasmar nuevas ideas en este tipo de experiencias. La idea a futuro es crear muchos juegos dentro del club, por ejemplo juegos de arborismo que hoy hay en muchos lugares, o sea juegos adaptados para desarrollar habilidad en los árboles. Un circuito con puentes tibetanos, tirolinas, trapecios, escalas y troncos con distintos niveles de dificultad. La realidad es que diariamente vemos plasmado todo lo que nos enseña la montaña también acá abajo, en el territorio. El trabajo de la autopercepción, la paciencia y la templanza son temas fundamentales en la montaña y por eso los practicamos acá. Desde el juego se desarrollan cosas importantes y fundamentales para la vida en la montaña.

Por ejemplo cuando promovemos el hecho de correr, jugar, divertirse, saltar desde muy pequeños es porque sabemos que son cosas que hacen ahora de chicos y dejan conocimientos incorporados que después en los senderos sirven mucho. Además los instructores somos amantes de la naturaleza y del verde, entonces aprendemos de flora y fauna tucumana para que cuando vayamos a territorio tengan más conocimiento y puedan apreciar el ambiente de otro modo.  Porque ir a la montaña después es ir al llamado de la naturaleza con otra predisposición y mucho más herramientas, es ir de otro modo, de una manera vital. Por eso también enseñamos a comprender y valorar la naturaleza, aprender cuando hablamos de planta epífita que son típicas en la yunga, o sea cuándo es una planta que se adosa a otro árbol. Aprendemos a reconocer cuándo es característico el árbol, por qué el musgo está pegado acá y no del otro lado, aprender de pajaritos, o de insectos. Todo eso forma parte de los temas que tocamos en la escuela

¿Cómo ves a Tucumán como provincia para el desarrollo del montañismo y estos temas?

Tucumán tiene mucho potencial, de hecho aún no se la aprovecha todo lo que se puede, esta semana nos enteramos de que la Ley de Montañismo fue aprobada en San Luis, acá la tenemos también pero aun es una Ley no reglamentada. Eso va a permitir desarrollar muchas actividades. La idea es que se siga haciendo mucho ruido, hemos logrado que la escuelita de la Ciénaga en Tafi del Valle sea ahora Refugio de montaña. Como Asociación Argentina de Montañismo tenemos más socios, más gente va conociendo la actividad, nosotros damos dos cursos durante el año el CIM (curso inicial de montañismo) y el CIE (Curso de Iniciación en escalada) que ya estamos entregando certificados. Y estamos arrancando cursos de escala deportiva, así que estamos muy activos y en crecimiento.

Publicado en Lejos de Zaimán.