Fernando Korstanje: “Los presos son a nuestra época lo que los desaparecidos a los años 70”

Como productor audiovisual y docente defiende el modelo de producción artesanal, contra la ultra especialización de la industria del cine; como militante de derechos humanos, se pronuncia a favor de que los ciudadanos y ciudadanas nos interesemos por lo que asa dentro de las cárceles, ese lugar que como sociedad reservamos a “los y las peores”.

Dirige la productora CDESCO, que trabaja desde la perspectiva de la Comunicación para el desarrollo en materiales educativos y culturales; es docente de la Facultad de Filosofía y letras en las materias Guion y narración y Comunicación televisiva. Y en las últimas semanas denunció a Ricardo Bussi por usar imágenes tomadas en la cárcel para promover la tortura y privación de derechos a los presos y las presas, en el marco de la campaña electoral.

Hace 9 años estrenaron la obra de teatro La Cárcel de Bernarda Alba. ¿Cómo empezaron a trabajar con mujeres presas?

Trabajamos en la cárcel de mujeres fue un proyecto en el que me contrataron para coordinar una obra de teatro que iba a ser protagonizada por las mismas mujeres presas y presentada en un teatro abierto de la ciudad de Tucumán.  Finalmente es proyecto fue prohibido por las autoridades del gobierno provincial de ese entonces, nosotros insistimos a través de los jueces, y con una tarea bastante laboriosa conseguimos que permitieran ensayar en el MUNT durante dos meses y pudimos estrenar la obra en un teatro de la Universidad, el Alberdi, el 13 de junio de 2010.

¿Cuál era la búsqueda? ¿Qué tiene de particular como sujeto social y político el colectivo de las personas privadas de libertad?

Los presos son a nuestra época lo que los desaparecidos  a los años 70. Ninguneados, conocidos pero negados, un colectivo por el cual nadie pregunta, se insinúa que “por algo será”, y algunos sectores, inclusive quejándose de cualquier atisbo de dignidad que se les garantice. Muchos piden el castigo permanente, desde la tortura explícita hasta la cosa más mínima, como que van al médico acompañados de guardia cárceles; por ejemplo una mujer  va al ginecólogo de toda su vida, pero esta vez en condición de presa, y el médico le da las prescripciones a la guardia cárcel. Hasta ese nivel es el maltrato.

Entonces es un colectivo que nos avergüenza como sociedad. Si uno mira cómo se trata a los “peores de la sociedad” puede tener una idea de qué derechos puede esperar para uno “que se supone que se porta muy bien”

Hace poco denunciaron a Bussi por usar material audiovisual de CDESCO para su campaña de marcada tendencia represiva…

Ricardo Bussi hizo un spot donde proponía en el marco de la campaña electoral privar de alimentos a los presos que no trabajen. Una cosa demagógica, una brutalidad imposible desde todo punto de vista legal, pero que si se la deja pasar se naturaliza. Por eso decidimos por un lado denunciarlo civilmente por usar imágenes de un documental que teníamos en Youtube y que proponía lo contrario: era una denuncia de las malas condiciones en las que vivían los presos; y por otro lo denunciamos penalmente por proponer tortura, bajo el slogan del trabajo obligatorio a cambio de alimentación.

El tema de los derechos de autor no nos interesa demasiado; es más, invitaríamos a cualquiera que las use siempre que respete el espíritu con el que lo hicimos.

Bussi usó también imágenes del fallecido Pablo Toranzo, creo que sus derechos no los posee alguien cercano; de cualquier manera nos parecía una oportunidad para reclamar y denunciar, siempre con la duda de si uno no es ingenuo y él está haciendo más campaña. O si debería dejarlo pasar…esa contradicción en la que uno siempre piensa y duda.

¿Por qué son exitosas las series escenificadas en cárceles? Cuando más situaciones extremas se muestran más parecen atraer audiencia…

Si hay algo que le falta a la humillación de las personas privadas de libertad es que su imagen sea usada por la gente que se dice progresista, subrayando el morbo y la indignación que lleva aparejado el distanciamiento…me indigno tanto que me distancio, no tiene nada que ver con mi mundo, no soy como esa gente tatuada; pero no sólo no soy así, sino que no quiero acercarme. Puedo hasta tener un discurso de denuncia pero no tengo intención de reclamar porque es tan distante que lo doy por perdido…

La otra vertiente es que lo directamente comercial vende en tanto sea la marginalidad dentro de la marginalidad de la cárcel. La cárcel está llena de gente como nosotros, y la invitación sería reflexionar sobre el consumo de esas imágenes y la producción, que son el extremo de la distancia, y  proponer una empatía desde lo humano

Tengo fotos del equipo de CDESCo en la cárcel, que pasaron 10 días de un taller en la cárcel, entrando por la puerta y saliendo por la puerta, con permiso, y eso seguramente no vende, como imagen.  No puedo polemizar con alguien fallecido y que no conozco, pero sí algo de su obra, la de Toranzo, que va en línea de plantear una cosa heroica, arriesgada, de que es muy peligroso entrar ahí, y eso no ayuda a pensar en la institución carcelaria como institución de la cual deberíamos exigir condiciones como en un hospital o en la escuela a la que llevamos a nuestros hijos.

Bussi ganó 8 legisladores en las últimas elecciones. En parte por el eje de campaña que eligió. ¿Cómo se puede trabajar contra el consenso de esa mirada, que incluye el pedido de tortura a los presos?

Es complicado porque la gente a la que le pasa un hecho de inseguridad personal se radicaliza en sus opiniones y propuestas. Tuvimos la experiencia con Blumberg, luego de que mataran a su hijo, se endurecieron las penas y no ayudó en nada. Se debe hacer un esfuerzo de investigación, de información muy grande.  Los medios son un desastre porque son ignorante, no se esfuerzan por conocer el mínimo sustrato legal de lo que dicen, pero tampoco de presentar a la ciudadanía elementos del tema. Es más fácil pensar que hay buenos y malos en la sociedad y a los malos los mandamos a la cárcel.

Primero que casi el 70% de las personas en la cárcel no tienen condena, son técnicamente inocentes. Pero además salen. La gente se indigna cuando un preso cumple su condena y sale, o 2/3 de su condena y sale, porque así es la ley. La ley no prevé que haya alguien encerrado hasta el fin de su condena y como un perro rabioso se le abra la jaula. Hay salidas graduales para ir reincorporándose. Eso tan elemental que está en la ley pero no la leen. Entonces hay que ayudar a pensar que las cárceles como un problema de la sociedad, no como una solución, y que a todos nos conviene que sean bien tratados y provistos de cosas que les faltaron: afecto, educación y trabajo.

Cuando alguien propone mejores condiciones para las visitas, se enojan; trabajo, se enojan, educación, se enojan. El lema para combatir la inseguridad es “Combatamos la inseguridad, démosle trabajo en blanco a un ex preso que cumplió su condena, y tratemos bien a sus familiares”.

¿Qué lugar pueden ocupar los medios en cuanto a educar sobre estos temas? A veces muestran la cárcel para asustar…

Yo les llamo medios de información, no de comunicación. No me parece mal que la cárcel atemorice o muestre las consecuencias de las conductas delictivas. Sí me parecería interesante que la sociedad en su conjunto pudiera visitar las cárceles, así como me parecería bien que los presos puedan salir. Por eso no estoy de acuerdo con hacer universidades y escuelas dentro de la cárcel sino permitirles salir. Los medios de información deberían tener una función educativa responsable yo repito hace muchos años que los comentarios de los lectores del diario La Gaceta es la línea editorial de diario. Hay una maniobra nada ingenua. Lo que no pueden decir en los editoriales lo hacen decir o dejan decir por los foristas

Hay muchísimo para hacer, desde censurar esos espacios hasta dar espacio a voces que puedan tener un discurso más pedagógico, y capacitarse los periodistas, que son impunes frente a los micrófonos y van dejando un sedimento sobre como son las cosas.

Publicado en Lejos de Zaimán.