Diego Born: “Lo que importa de la pobreza no es el dato, sino cómo ese indicador evoluciona en el tiempo”

Y llegó diciembre, el país no se mostró en llamas, ni hubo saqueos, pero la situación social en Argentina es acuciante. Los indicadores muestran que el plan económico del  macrismo produce más pobres cada año, que la desigualdad se  consolida y que el Cambio hasta ahora no trae un escenario promisorio. Para comprender más de lo que nos dicen los números consultamos con Diego Born, sociólogo y especialista en indicadores sociales.

 

–  Hay al menos 2 millones de pobres más que en 2015 en la Argentina, ¿cómo afecta a un país como el nuestro un incremento de esta magnitud?

En realidad primero, es evidente que la pobreza subió mucho con respecto al año pasado y 2015. Y lo segundo, que hay que tomar con pinzas estos datos nuevos que salieron de la UCA porque no son oficiales y a mi juicio no tienen demasiada credibilidad. Pero más allá de eso, es evidente cuando mirás el poder adquisitivo del salario de las jubilaciones y asignaciones familiares, es evidente que está habiendo un derrumbe, incluso es más fuerte en estos meses que en los meses anteriores. Hoy en mientras la inflación es más del 47 por cierto la canasta de pobreza  fue del 56, entonces eso indica que la inflación de los pobres es mucho más alta que la del promedio con lo cual este enero va a continuar y en el cuarto trimestre del año va a ser aún peor. Una hipótesis que tengo es que en el año 2015, los discursos de que estábamos en el 2001 y que estábamos mal, cuando uno mira una serie histórica de indicadores sociales, como pueden ser los puestos de trabajo, los salarios, la cantidad de trabajos cubiertos, etc, se encuentra con que estábamos en los mejores niveles históricos. Si bien siempre es insuficiente, sobre todo para los sectores más vulnerables, en términos históricos había una base, un nivel de vida relativamente bueno. Eso también te da un plafón para hacer un recorte fuerte, imagínate si en el 2001 ajustaban los salarios un 1% se prendía fuego el país. Hoy en día creo que la buena situación que venía de gobiernos anteriores, permite que un gobierno haga un recorte de un 15% del poder adquisitivo de los salarios, de las jubilaciones y de las asignaciones y no pase demasiado, no?.

– ¿Y ese plafón cuánto puede sostenerse? porque de lo que estamos casi seguros es que la tendencia o el rumbo de las políticas económicas posiblemente no se modifique

Creo que, obviamente voy a hacer un poco de futurología porque nuestra economía es tan vulnerable a un montón de factores que puede pasar cualquier cosa, pero hay altas chances de que esta situación, de que el ajuste continúe estos meses y a partir de los primeros meses del año que viene empiece a mejorar y creo que un poco es la estrategia del gobierno. Ellos razonan “este año te saco un 15% de poder adquisitivo, el año que viene te devuelvo 5, o sea te saqué 10% que es un montón”, cuando uno lo dice en porcentaje suena como algo muy lejano pero pensemos que 10% son tres días de trabajo, si antes llegabas justo a final de mes, ahora te faltarían tres días para llegar. Entonces es muchísimo eso en términos económicos, o sea una transferencia directa de los trabajadores hacia la ganancia empresaria, sobretodo de las empresas vinculadas a los servicios públicos y al sector financiero, porque el sector productivo también está completamente complicado con esta situación. Pero yo creo que la apuesta del gobierno tiene que ver con eso, con hacer un ajuste brutal (porque 15% es algo brutal que no se ve desde 2001) y que el año que viene la situación mejore un poquito y que eso les permita llegar con chances a las elecciones.

– Y con respecto a lo que dijiste de los datos no confiables de la UCA ¿en qué consiste la medición de la pobreza? y por el otro, ¿cuál es la importancia de medirlo?

Hoy en día la medición oficial de la pobreza que es la que realiza el INDEC consiste en comparar los ingresos que tienen las familias con lo que costaría una canasta básica de alimentos y de otros víveres y servicios básicos. El valor de esa canasta hoy, diciembre de 2018, es de 25.000 pesos para una familia tipo (o sea un matrimonio joven con chicos de 5/6 años), en el caso de Tucumán el valor de esa canasta es algo menor, en torno a los 21 o 22000 pesos. Es decir una familia tipo de Tucumán cuyos ingresos en concepto de trabajos, jubilaciones o asignaciones familiares, etc, sean menores a 21000, va a estar clasificada como pobre. Ahora cuando se habla de pobreza lo menos importante es el dato de pobreza,  si hoy son 30% de pobres, o 25 o 50 no es lo importante, lo que importa del dato de pobreza es cómo evoluciona en el tiempo. El dato importante es la decisión de cómo medirla, si tomás otro tipo de decisiones te puede dar un índice mucho más bajo o alto, por ejemplo si medimos la pobreza como se mide a nivel mundial, el índice de pobreza comparable en todo el mundo, nosotros tenemos 2% de pobres, si la medimos como se mide en Alemania o EEUU nuestra tasa de pobreza es del 80%. Entonces el dato de pobreza no es tan importante, sino lo que nos permite ver en el tiempo cómo a un determinado umbral de ingresos, tenemos más o menos gente por debajo o por encima. Hoy por ejemplo tenemos un 30%, mientras que en el 2003 teníamos casi 70% de pobres, que disminuyó al 40% en el 2006, se ubicó cerca del 25, 27% hacia fines del 2015, la última medición que corresponde al primer semestre dio 27% y probablemente ahora estemos cercanos al 31, 32%.

Ese es el valor de una medición, o sea nos permite ver cómo es el camino, y comparar por ejemplo cómo es la pobreza entre los chicos y los adultos, entre las distintas regiones del país, cómo se la relaciona a la pobreza con el tipo de trabajo que tienen los adultos del hogar, esa es la riqueza del dato de pobreza, no el dato en sí. Pasa que muchas veces en la cuestión política o en la decisión mediática se agarran del dato por sí solo.

– Y con respecto a este, a cómo se mide, en los últimos años por lo menos desde el sector oficialista y las organizaciones o instituciones vinculadas al gobierno se ha mucho hincapié en esta idea de trabajar la multidimensionalidad de la pobreza, por decirlo así.  ¿Tiene más eficacia medir de ese modo?

Todas las medidas son importantes y son complementarias entre sí, pero esto que vos decís de la pobreza multidimensional, en realidad el gobierno por distintas razones que son políticas y son técnicas se niega a hacerlo, pero no es una cuestión del gobierno macrista, es una cuestión a nivel mundial. No sé si conocen los objetivos del desarrollo sostenible, que es una especie de objetivos que se fija el mundo de acá a 2030 en cuanto a mejorar la calidad de vida, etc, y ahí una de las principales metas es justamente reducir la pobreza multidimensional, lo que obliga a todos los países del mundo a construir su índice de pobreza multidimensional para monitorear cómo evoluciona esa meta. Es cierto que la pobreza de esa naturaleza es una pobreza más estructural, que se vincula con cuestiones que tienen que ver con infraestructura, con vivienda, con educación, con salud, derecho al trabajo y tiene una tendencia en general a ir mejorando. Porque, por ejemplo, nosotros lo podemos ver con las necesidades básicas insatisfechas que en definitiva es una medida multidimensional, cuando uno mira lo que pasó en 1980 que fue la primera medición hasta hoy, bajó a una tercera parte.  Pero no creo que sea una cuestión digamos maquiavélica del gobierno de querer imponer ese tipo de mediciones, de hecho hace poco se presentó un trabajo sobre pobreza multidimensional donde participé con otros compañeros, y ese trabajo el objetivo que tenía era que se debata socialmente la necesidad de contar con una herramienta de esa naturaleza.

– Y en ese sentido también se debate que más allá del dato de pobreza, el importante es el dato de desigualdad, o sea cuánto se puede contribuir a disminuir la desigualdad y en ese sentido las políticas sociales o el signo que tienen las políticas sociales en un espacio político como Cambiemos ¿cuánto incide en la generación de desigualdad?

La tensión entre pobreza y desigualdad es muy fuerte en  todo el campo de las ciencias sociales. En la medida de pobreza utilizada actualmente en la Argentina, es una medida que agarra mucha fuerza en los ’80 y en los ’90 cuando a nivel mundial se viene el consenso del neoliberalismo. Antes cuando se miraba la pobreza se miraba lo que se llamaba la distribución funcional del ingreso, o sea cuánto de lo que genera la sociedad se lo quedan los trabajadores y cuánto los empresarios, porque había una tensión muy fuerte también con respecto a la lucha de clases. En los ’80 y los ‘90  como esa se va difuminando aparece ese concepto de pobreza por ingresos, que lo que hace justamente es negar la importancia de la desigualdad, porque lo que dice es “lo que nos importa es que todos los hogares ganen más de 22000 pesos”, ahora que la gente se conforme con los 22000 y que no se fije si hay diez que se están llevando el 90% de la torta. Ahí hay una tensión importante y el modelo de Cambiemos, es el modelo de Chile, que es un país que ha sido bastante exitoso en la reducción de la pobreza (tiene los mismos niveles de pobreza que nosotros, aunque ellos la miden distinto)  pero la redujeron mucho en los últimos 20, 30 años; entonces el modelo de Chile es que la gente pase la línea de pobreza y se quede ahí y que no discuta la expropiación del excedente. El gobierno anterior tenía como objetivo mejorar la pobreza, sabemos todas las discusiones en torno al INDEC (que a mi juicio fue uno de los tres errores estratégicos del kirchnerismo porque al no haber medición de la situación social, dio pie a que cualquiera, entre ellos la UCA dijera lo que quisiera con respecto a lo que pasaba con la situación social), el gobierno anterior se preocupaba mucho más desde la perspectiva de la desigualdad, hubo una reducción de la desigualdad muy fuerte, si uno mira la brecha entre lo que ganaba el 20% más rico y el 20% más pobre en el 2015 la brecha era la mitad, mientras que en el 2003 el 20% más rico ganaba casi 18 veces más que el 20% más pobre, en 2015 esa brecha era de 8, 9 veces, seguía siendo grande pero la mitad de la magnitud que había tenido.

– ¿Qué incidencia tiene para tu análisis la inflación como un factor determinante de la pobreza o como un factor que ayuda a consolidarla?

En realidad siempre se dice que la inflación es como la causa de la pobreza. En el kirchnerismo tuvimos un promedio de 20, 25% de inflación anual y la pobreza disminuyó casi en forma continua por lo menos hasta 2013. Entonces no importa la inflación por sí misma  (que en nuestro país tiene causas estructurales y fundamentalmente es parte de la disputa de la apropiación del ingreso entre los trabajadores y los empresarios, y entre los propios sectores empresarios) sino cuánto aumentan los ingresos de la población. En este contexto en que la inflación de los pobres, que es la canasta de pobreza, aumenta el 56% interanual (de octubre 2017 a octubre de 2018 aumentó eso), mientras que los ingresos no llegan a subir del 30, vos tenés 26 puntos de diferencia y eso se traduce automáticamente en 6, 7 puntos más de pobreza por ingreso.

– De hecho uno de los primeras cosas que atacó el gobierno de Macri fueron las paritarias que en definitiva es donde también se juega esa tensión, si aumentan los precios pero también aumentaran los salarios se va compensando de alguna manera.

Es que el objetivo de ellos se traduce en “nuestro país va a crecer si las empresa ganan más plata” y eso derramaría en los otros sectores, en esa perspectiva el trabajo, el salario es visto como un costo inevitablemente. Entonces para hacer que la empresa gane más plata, se debe producir más por un lado y reducir los costos, por otro. Una de las variables es el salario. En el caso del gobierno anterior había una visión totalmente distinta de este problema, decían “como estado, lo que tenemos que hacer es garantizar o hacer lo posible por garantizar que se mantengan estables los puestos de trabajo y defender el poder adquisitivo de los trabajadores”, eso es lo que iba a permitir un círculo virtuoso en la economía porque iba a generar mayor bienestar, mayor consumo y esto va a hacer que las propias empresas también mejoren, que ganen más plata por vender un montón de cosas y no que ganen plata vendiendo pocas cosas muy caras. Son dos modelos contrapuestos desde la mirada ideológica del mundo, y no es un chicana, es una descripción de lo que está de fondo por detrás de cada uno de los modelos económicos.

– En definitiva es un discurso que estigmatiza la capacidad de organización de los trabajadores. ¿Apunta a la desmovilización, verdad?. Y al mismo tiempo es un discurso moralista que habla de que hay que educarse desde niños para tener más oportunidades.

Bueno, en relación a las paritarias es como te digo, si el discurso es que hay que hacer más productivas y competitivas a las empresas, y que eso lo lográs bajando los costos, evidentemente la gran barrera de contención sobre la baja de los salarios son los sindicatos, entonces lo que hay que hacer es deslegitimarlos y eso es parte del ABC del neoliberalismo. Ellos no quieren que vayas a discutir tu salario con un convenio colectivo apoyándote y muchísimos compañeros acompañándote, ellos lo que quieren es que vos vayas solito frente a todo el directorio de la empresa y que te digan que no, y te vayas callado. Entonces claramente dentro de ese molde ideológico los sindicatos van a ser los primeros demonizados, y se van a agarrar de cualquier cuestión reprochable que pueda haber para hacer de cuenta que todo el sindicalismo se reduce a eso. La cuestión acá es que las mismas personas que objetivamente deberían sentirse representadas y defender a los sindicatos, ellos logran convencerlos de alguna manera de que el sindicalismo es su enemigo y ahí está la clave de la discusión política también. Respecto a lo de primera infancia es como decís vos, ese es siempre el argumento de los liberales, la educación siempre es la clave para la igualdad de oportunidades y a partir de ahí que se desarrolle una carrera meritocrática, como si solamente con dar educación o crear un jardín vos ya logras que los chicos estén en igualdad de oportunidades, el que nace en cuna de oro y el que nace en una zona marginal o un zona rural. Y los indicadores de pobreza siempre van a dar más alto entre los chicos por razones técnicas, porque como es algo de ingresos, cuando vos más chicos tengas, tenés menos gente que trabaja o que tiene ingresos, entonces inevitablemente los chicos siempre van a ser los más perjudicados en las mediciones. Pero en cuanto a la educación realmente no ha habido mucho, por ejemplo la verdad que la construcción de jardines ya nadie se lo toma en serio, digamos era como la gran apuesta de campaña y no se construyó ni siquiera el 10% de lo prometido. Incluso lo que está habiendo es que por ejemplo en la Capital Federal había servicios de 0 a 2 años bastantes extendidos, lo que sería los jardines maternales, y ellos hicieron un convenio con el Banco Interamericano de Desarrollo en la que los jardines maternales no dependan del Ministerio de Educación sino del Ministerio de Desarrollo Social, lo que implica que ya no necesitás docentes, ni un espacio para brindar tareas educativas sino solamente un espacio de contención. Y lo que se está haciendo es cerrar esos jardines maternales para transformarlos en estos que son mucho más barato. Esto se relaciona de nuevo con el modelo, donde el Estado tiene que intervenir lo menos posible y donde si querés algo mejor tenes que ir al sector privado.

– ¿Cuáles te parecen que serían algunas políticas sociales o algunas medidas que habría que tomar urgentes para intentar revertir algo de lo que nos está dejando el gobierno de Cambiemos?

Y en el reino de la desigualdad y la pobreza la política más importante de todas es fomentar el mercado de trabajo, lo que tenés que tener es un gobierno activo que por lo menos proteja los intereses de los trabajadores por encima de la ganancia empresaria. Hay un mecanismo que por ejemplo es el salario mínimo que durante el kirchnerismo fue muy utilizado para revertir la situación de desigualdad, porque el salario mínimo es el que te empuja para arriba los salarios de los sectores más bajos dentro de la pirámide salarial de los trabajadores ocupados y el sector formal, y a la vez tiene impacto en el sector informal. La referencia para el trabajador en negro es el salario mínimo de alguna manera. Y este gobierno lo que más bajó es justamente el salario mínimo. Y esto termina precarizando a los que están en blanco y a los que están en negro les terminen dando un salario muy bajo, porque no hay referencia, se les paga lo que el empleador quiere.

Otra cuestión fue la del 82% móvil (que se le otorgó a cierto *rubro* de jubilados), que se basa en el salario mínimo. Por un lado los jubilados perdieron por lo menos 10 puntos porcentuales respecto a lo que cobraban en 2015, o sea tienen mucho menos poder adquisitivo pero alcanza una proporción mayor que el salario mínimo, porque el salario mínimo subió mucho menos que las jubilaciones. Y cuando se festeja el 82% móvil es muy fuerte porque el gobierno jamás va a aumentar el salario mínimo vital y móvil, porque eso le implica una elevación mayor en jubilaciones y pensiones. Entonces de esa manera generan un cepo al aumento de las jubilaciones y a los aumentos de los salarios de los sectores más bajos. Y en esos sectores lo de la clase media baja y baja es donde está la clave para poder reducir la desigualdad.

– ¿Y esto que estás planteando vos a grandes rasgos está en la agenda de los grandes sindicatos, gremios, por lo menos los que tienen representación importante a nivel nacional?        

Yo creo que el sindicalismo se está agrupando. Acordémonos que en el 2014/15 los gremios hacían paros por ganancias y hoy en día  es para que no te echen tan fácil y para que el poder adquisitivo no pierda tanto, ni siquiera para que se mantenga. Entonces están en una situación muy defensiva y además atacados, como mencionaban antes, desde el punto de vista más simbólico, entonces es  una situación de defensa de lo mínimo imprescindible. Me parece que hoy en día no hay un planteo más general acerca de cómo superar, sino de cómo resistir.