Agustín Perelmut: “Los debates televisados sirven y son necesarios para la Democracia”

El domingo 27 se llevarán a cabo las elecciones generales para elegir al nuevo presidente de los argentinos. Una semana antes los candidatos intercambiaron propuestas, cruces y chicanas en un debate televisivo que  duró más de dos horas y se realizó en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. En Lejos de Zaiman charlamos con Agustin Perelmut, politólogo tucumano y asesor político, quien reivindicó el rol de los debates como una herramienta de fortalecimiento de la Democracia.

Arranquemos por lo que te dejó el debate entre candidatos a presidente que vimos el domingo

Me resultó Interesante el debate del domingo, concretamente lo que pasó en relación a las dos principales fuerzas. En general se supone que las fuerzas más importantes apuntan a captar a los votantes más indecisos, a los sectores que definen su voto en los últimos días.Por eso se habla de las catch all party, esos partidos cuyo mensaje es más conciliador, más pacífico, más de centro por así decirlo, sin embargo tanto en Macri como en Fernandez se pudo ver una actitud distinta a cotramano de lo que dice la ciencia política, en el sentido de que endurecieron su relato. Y por supuesto que esto abre un nuevo análisis en torno a ¿cuál fue la estrategia que utilizó para seguir distintos mensajes?. En cuanto a Cambiemos parece más fácil de entenderlo si tenemos en cuenta de que la elección no está totalmente definida pero sí bastante terminada, en ese sentido Mauricio Macri no solo quiere mantener firme su núcleo duro de votantes, que gira en torno al 30 por ciento, sino que además participa en una nueva competencia con Larreta, con Vidal, con Pichetto, en el sentido de ver quién va a ser el líder de la oposición. Diferente es lo de Alberto Fernandez (AF) dado que él no solo llega al debate como una de las principales fuerzas sino como el más probable ganador. Eso quiere decir que no solo llega al debate para tratar de conseguir la mayor cantidad de indecisos sino además como suele pasar el candidato en esta posición tiene las de ganar, y entonces puede salir con posturas más conservadoras. No prestarse mucho a los cruces de los demás.

¿Y se vieron conductas diferentes en ese sentido?

Exacto, a pesar de esas consideraciones Alberto Fernandez (AF) afrontó las preguntas, de manera activa, inclusive cuando lo consulta Espert con preguntas provocadoras. Hay que tener en cuenta que AF forma parte de una coalición, donde están el kirchnerismo más cercano a CFK, los gobernadores del PJ, el sector de Massa y entonces podemos pensar en un mensaje puertas adentro, un mensaje que intente reforzar el núcleo duro o por qué no, constituirlo dado que son tres sectores diversos. Entonces AF con ese mensaje más duro ya piensa en quién va a ser el conductor de esa gestión, incluso al interior de su propia fuerza.

Sobre todo teniendo en cuenta que en el marco de ese poder tripartito el albertismo es la fuerza más nueva, con menos trayecto político desarrollado, con menos nivel de militancia consolidada, un espacio que necesita forjar una identidad propia. ¿Cómo lo ves?

De hecho AF siempre fue un armador político, un operador y en ese sentido siempre fue más difícil ubicarlo en alguno de esos tres sectores, porque claramente tenemos un sector comandado por CFK, otro por los gobernadores, otro por Massa, y AF fue un actor importante en conseguir la unidad de esos sectores. Y al mismo tiempo es difícil decir si pertenece a uno u otro sector. Justamente porque tiene la habilidad de negociar con todas las fuerzas y vertientes del peronismo.

¿La insistencia de AF con respecto a la figura de Lavagna la analizas más en clave de desviar sus votos hacia él o de la gobernabilidad posterior?

Yo creo que tiene que ver más con la gobernabilidad posterior, por supuesto que el debate pierde relevancia dado que las dos principales fuerzas se van a llevar como mínimo el 80 por ciento de los votos. Con lo cual los otros candidatos tienen muy poca fuerza en relación a la masa de votos que va a haber este domingo. Sin embargo si pensamos en la gobernabilidad posterior sobre todo en lo que significa la figura de Lavagna en relación a la economía, que es la principal preocupación de todos los argentinos, ahí el rol de Lavagna es importante dado sus antecedentes en ese tema.

De hecho estuvo sonando la posibilidad de que Roberto Lavagna integre un probable equipo económico de AF, ¿Puede tener que ver eso?

Sí, eso sonó mucho esta semana. Pero hay que tener en cuenta que el debate significó una gran oportunidad de conocer a los candidatos que en muchos casos no conocíamos tanto. Y en ese sentido fue muy complicado el debate para R Lavagna, sobre todo en lo que hace a la economía, se hubiera esperado un despliegue mayor de Roberto Lavagna por sus conocimientos sólidos en esa materia, y eso la verdad no se pudo ver.

¿Y cómo analizas el debate en general?, ¿el formato promovía la discusión?

Bueno hay que decir que no fue un debate, sí es positivo, dado que fue establecido por ley, que es una deuda que tiene Tucumán, por ejemplo. Pero se trató de un compilado de presentaciones individuales, había una idea de usar los 30 segundos para generar un intercambio horizontal pero lamentablemente no se usaron de esa forma. Creo que el único que contestaba las preguntas era AF, pero estaba lejos de ser un debate con ida y vuelta. Lo que se vio en La Gaceta el miércoles de manera imprevista sí fue un debate, con un moderador que tenía que pararlos y ahí si había discusión. Eso con un moderador imparcial no se dio.

Vos hablabas de estas figuras de partidos que se posicionan en el centro que tienen la responsabilidad de agarrar la mayor cantidad de votos posibles, pero en el actual escenario se ven figuras tanto por izquierda como por derecha que van más por las puntas que por el centro. ¿Cómo lo ves?

Si, en esta campaña quedó en claro que hubo lo que el teorema de Baglini decía de los partidos que tienen pocas chances de llegar al poder y que pueden usar un discurso mucho más radicalizado. Son los casos de Del Caño y Espert, que tuvieron la particularidad de transitar los extremos pero además usaron un mensaje claro y muy correcto, apuntando cada uno a su nicho. Además hay que tener en cuenta que son nichos que existen, que superaron las PASO y van a participar de las generales, tienen representatividad y tienen una función muy importante. Están presentes en la sociedad de manera clara.

¿Qué opinión te merecen las declaraciones de Macri de que lo del domingo puede salir mal o que hay peligro de fraude?

Es muy peligroso caer en esas declaraciones, del mismo modo me llamaron la atención las declaraciones de Vidal acerca de si vamos seguir o no con la Democracia, me parece muy peligroso y desafortunado. Sobre todo por lo que se generó en Democracia, lo que se ha avanzado, el debate ha sido muy importante para la Democracia y no era lógico instalar esa idea de duda sobre el mismo sistema.

¿Sirven o no sirven este tipo de debates?

Yo diría que sí, que sirven y son necesarios. Además que este establecido por ley es mejor todavía para el sistema para la democracia, eso en la teoría, en la práctica sirve para conocer puntualmente el abanico ideológico de la oferta de candidatos, y por supuesto es difícil evaluar o poder empatizar con el candidato que tiene un discurso muy distinto al nuestro. Nosotros los evaluamos con nuestro filtro y empatizamos con los que opinan más parecido a nosotros mismos. Sin embargo sirve para poder verlos, darle visibilidad a las fuerzas de menor peso o conocimiento público. Después está el tema del formato del debate, saber si sirve o no el uso de un formato u otro, y ahí hay mucho que seguir aprendiendo, son las primeras experiencias y en el juego de la Democracia se va a ir mejorando

Publicado en Lejos de Zaimán, Podcast.