Juan José Sirimaldi: “Vivo feliz y agradecido con este deporte”


“Jota” es tucumano, tiene 41 años y corre triatlón, un deporte que combina tres disciplinas deportivas: natación, ciclismo y carrera a pie, que se realizan en orden y sin interrupción entre una prueba y la siguiente. En diálogo con lejos de Zaimán cuenta cómo se involucró con la actividad que le salvó la vida.  

¿Fuiste deportista toda tu vida?

No, tuve mi parte deportiva en la adolescencia pero nada con planificación ni un régimen de carrera.

¿Qué te llevo a tomar la decisión de transitar la vida atravesada por el deporte?

Llego al deporte por una cuestión de casualidad. Tuve una etapa de vaivenes anímicos que me llevaron un poco a los excesos, con el alcohol más que nada. Eso fue hasta los 31 años, se podría decir que estaba en mi peor momento, también físicamente. Pesaba 120 kilo, que incluso no representaban el desorden de vida que llevaba. Creo que llego al deporte más que nada por una cuestión del estilo de vida que tenía. Hago el “click” cuando mi perrita estaba por ser mamá, en ese momento me encontraba en mi negocio, a dos cuadras de mi casa. Me llama por teléfono quien en ese entonces era mi mujer, y me dice que la perrita estaba en una crisis en el parto, entonces salí corriendo. Cuando llegué ahí, no sabía si había que ayudarla a mi perrita o a mí. En ese momento todo me hizo un “click”, siendo que mi mujer ya venía diciéndome que aprenda a quererme y a cuidarme yo. Creo que estuve una hora descansando para recuperarme después de haber corrido 250 metros. Ahí supe que había algo mal.

¿Qué cosas concretas cambiaste?

Sabía que no podía correr así que compré una bicicleta y empecé de a poco. Mi rutina era salir de mi casa a las 5:30 de la mañana y llegar a la rotonda de la Avenida Perón y volvía. También comencé a ordenar mi alimentación que era un desastre e hice un cambio muy duro. Comencé con mucha verdura y gelatina para matar la ansiedad, eso me ayudó mucho al principio. Después de un año empecé a correr y conocí a un grupo de amigos al que le llamábamos “el club de corredores” con los que hacía de 5 a 8 kilómetros. Al año ya me veía distinto por la dieta, pero seguía viéndome desalineado. Entonces nos juntábamos cada dos fines de semana y hacíamos esa carrera. Ahí conozco a un gran amigo y deportista, Marcelo Villagra. Él me decía que yo tenía que correr triatlones y me recomienda un video de internet que se llama “Padre e hijo”. Luego de eso me motivé muchísimo y comencé a preguntarme cómo podía llegar a correr triatlones y empiezo a buscar. Tiempo después cierro mi negocio y comienzo a trabajar en el negocio de un amigo, Osvaldo Leal, y él me hace el contacto con mi primer entrenador, Gustavo Torres, quien ya había participado en triatlones. Lo contacté a él en enero del 2010 y me llevó a nadar al Club Central Córdoba, en donde actualmente nado, ahí nadé 100 metros y llegué a pensar que no iba a poder nadar ni 200 metros. Ahí empiezo con un plan de entrenamiento ya apuntando para participar en un triatlón.

¿En cuánto tiempo se escalona la prueba?

Hay distintas ppruebas. Todas, hasta el Ironman, se hacen en un solo día; arrancan a las 7 de la mañana. Mi mejor tiempo en Ironman fue de 10 horas 28 minutos, pero depende de las cuestiones climatológicas y el tipo de circuito que te toque. Por otro lado, la distancia “ultra” se divide en tres días, el primero con 10 kilómetros de natación mas 200 kilómetros de ciclismo. El segundo día 300 kilómetros de ciclismo y el último se corren 92 kilómetros. En tiempo son 11 o 12 horas por día, o sea, es como hacer un triatlón por día.

¿En Tucumán hay muchos triatletas?

Si, es un deporte relativamente nuevo en el mundo, el que más crecimiento ha tenido en los últimos años y acá en Tucumán hace 3 años está formada la Asociación Tucumana de Triatlón de la cual soy uno de los socios fundadores. Esto ha sido un logro muy importante para este deporte y en toda la provincia deben ser 200 o 250 triatletas.

¿Es ventajoso empezar el deporte desde chico? En natación, por ejemplo, la diferencia es muy grande entre los que nadan desde niños y los que empiezan después.

Si, con la natación es así, ese deporte dentro del triatlón es el más difícil, por lo tanto sí hay una gran diferencia entre esos dos casos.

Se ve mucho en Tucumán la movida de la gente que empieza de a poco yendo al cerro y aprovechando el paisaje, ¿genera mucha pasión, no?

Exactamente, el running es espectacular y se arman grupos tremendos, desde lo social y además desde la aventura es genial.

Lo que vos haces particularmente está relacionado mucho con el dolor físico y sin embargo seguís, ¿cómo fuiste desarrollando ese vínculo con el dolor?

Uno se va familiarizando con el dolor, los umbrales del dolor de los que corren ultra distancia están magnificados, están llevados a otro nivel. Yo trato de enfocarme en cosas lindas, en mis hijos. Cuando estoy en medio de un evento y pienso en mis hijos más grandes que vivieron la peor época de su padre pienso en la superación, y en que se puede mejorar. Eso es algo que me llega y me supera de forma que me hace llorar. En el último triatlón que corrí me pasó en el kilometro 50 de preguntarme, ¿Qué hago acá?… y un compañero que corría conmigo me dijo que yo estaba ahí porque la vida me puso ahí. Lo que más me motiva en esos momentos de dolor son mis hijos.

¿Es muy riguroso el acompañamiento médico y de salud?

Eso es fundamental, yo por ejemplo me hago cada seis meses controles de sangre completos y el adicional que se llama CPK  que es para saber el índice de la fatiga muscular y el rompimiento de fibra; después un ecodoppler cada dos años y una ergometría. Es fundamental más para los deportistas porque se exigen mucho y para los que van a comenzar también.

 ¿Para la actividad del triatlón hay apoyo oficial o de algún tipo de empresas?

Cuando se formó la Asociación sí tuvimos apoyo del Estado, lo cual fue importante para lograr esto y últimamente recibimos más apoyo del sector privado, más que nada de gente que ama el deporte. En mi caso personal sí necesité pedir ayuda para esta última carrera pero siempre manejándome con gente conocida y cada uno aportando con lo que podía. Además el triatlón es un deporte caro ya que sí o sí necesitas una bicicleta adecuada.

¿Cuáles son los objetivos que te planteas en esta disciplina de acá al futuro?

En lo que queda de este año mi objetivo es la Maratón de la Independencia que será en septiembre, y si me planteo hacer un pequeño cambio sería competir a media distancia que serían los Medio Ironman y enfocarme en los campeonatos regionales, que son muy competitivos y tienen un muy buen nivel.

¿Te sentís identificado con lo de “Corre, Jota, corre”?

Eso nació una vez que intenté hacer 15 ironman en 15 fines de semana y lo logré gracias a Dios. Y sigo vivo y feliz y agradecido con este deporte.

Publicado en Lejos de Zaimán.